Diabetes
Es la causa más común de enfermedad renal crónica. El exceso de glucosa en sangre daña los pequeños vasos sanguíneos de los riñones y deteriora su función con el tiempo.
Opciones de tratamiento. Cada paciente es único: trabajamos con un equipo interdisciplinario que evalúa la mejor alternativa en cada caso. Un tratamiento seguro, humano y adaptado a cada persona.
Trabajamos con un equipo interdisciplinario que evalúa la mejor alternativa en cada caso. Nuestro objetivo es brindar un tratamiento seguro, humano y adaptado a las necesidades de cada persona.
Los riñones sanos limpian la sangre y eliminan el exceso de líquido en forma de orina. También producen sustancias que mantienen su cuerpo saludable. La diálisis reemplaza algunas de estas funciones cuando los riñones ya no funcionan.
Necesita diálisis si sus riñones no eliminan suficientes desechos y líquidos de su sangre para mantenerse saludable. Esto generalmente ocurre cuando solo le quedan del 10 al 15 por ciento de su función renal.
Puede tener síntomas como náuseas, vómitos, hinchazón y fatiga. Incluso si no sufre estos síntomas, aún puede contener un alto nivel de desechos en la sangre, seguramente tóxicos para su cuerpo.
Nuestros médicos le indicarán cuándo comenzar las sesiones.
Sí. En términos generales, se aconseja a los pacientes en diálisis que aumenten su ingesta de proteínas y limiten la cantidad de potasio, fósforo, sodio y líquido. Los pacientes con diabetes u otras afecciones pueden tener restricciones adicionales. Es importante hablar con nuestra nutricionista sobre sus necesidades dietéticas individuales.
Mensualmente se realizan pruebas de laboratorio para garantizar que reciba la cantidad correcta de diálisis y que cumpla con los objetivos dietéticos.
El dializador, o filtro, tiene dos partes: una para su sangre y otra para un líquido de lavado llamado dializado. Una membrana delgada separa ambas partes.
Las células sanguíneas, las proteínas y otras sustancias importantes permanecen en la sangre porque son demasiado grandes para pasar a través de la membrana. Los productos de desecho más pequeños —como la urea, la creatinina, el potasio y el exceso de líquido— pasan a través de la membrana y se eliminan.
Sin ningún problema. Muchos pacientes en diálisis cotidianamente continúan trabajando o vuelven a trabajar después de haberse acostumbrado al tratamiento. Si su trabajo requiere mucho esfuerzo físico (levantar objetos pesados, cavar, etc.), sería apropiado gestionar un cambio o modificación adaptativa.
En algunos casos de insuficiencia renal repentina o aguda, la diálisis solo es necesaria hasta que los riñones mejoren. En cambio, cuando la enfermedad renal crónica progresa a insuficiencia renal, sus riñones no mejoran y entonces necesitará diálisis por el resto de su vida, a menos que pueda recibir un trasplante de riñón.
La hemodiálisis es un procedimiento para limpiar la sangre en el que se usa una máquina de diálisis y un filtro especial llamado dializador. Para llevar su sangre al dializador, nuestros profesionales practican un acceso vascular mediante una cirugía menor, generalmente en el brazo.
La diálisis peritoneal es un tratamiento que utiliza el revestimiento del abdomen (área del vientre) llamado peritoneo y una solución llamada dializado de limpieza para limpiar la sangre. La diálisis peritoneal puede realizarse en casa o incluso en el trabajo si se tiene acceso a un área adecuada.
Uno de los mitos más comunes es la idea de que el paciente debe permanecer conectado todo el día a la bolsa de dializado. Esto no es así. La diálisis peritoneal implica entre tres y cuatro intercambios diarios, realizados de forma manual. Son procedimientos breves que permiten mantener una vida activa, con tiempo y libertad para las actividades cotidianas.
A diferencia de la hemodiálisis, este tratamiento puede realizarse en el hogar y adaptarse a la rutina y actividades diarias de cada paciente. Utiliza la membrana del peritoneo y, mediante la infusión de líquidos a través de un catéter, permite limpiar las toxinas del organismo de manera eficaz y segura.
Contamos con dos modalidades:
Diálisis peritoneal ambulatoria manual (CAPD): entre tres y cuatro recambios diarios, de unos 20 minutos cada uno, según indicación médica.
Diálisis peritoneal automatizada con cicladora: se realiza durante la noche, con una máquina programada que efectúa los recambios mientras el paciente duerme. La cicladora funciona con electricidad pero dispone de batería de respaldo ante cortes de luz y, según la situación clínica, puede posponerse una sesión si es necesario.
Ambas modalidades se adaptan a la vida del paciente, permitiendo realizar el tratamiento en distintos entornos siempre que se mantengan las condiciones de higiene y bioseguridad adecuadas.
Sí. El tratamiento puede realizarse en un hotel o en cualquier lugar que reúna las condiciones de higiene y asepsia necesarias para prevenir complicaciones como la peritonitis.
En algunos casos de insuficiencia renal repentina o aguda, la diálisis solo es necesaria hasta que los riñones mejoren. En cambio, cuando la enfermedad renal crónica progresa a insuficiencia renal, los riñones no mejoran y será necesario un tratamiento de sustitución renal por el resto de la vida, a menos que se reciba un trasplante.
Cuidarlos a tiempo, hacerse controles regulares y mantener hábitos saludables puede marcar una diferencia profunda en la calidad de vida.
Descargá la guía completaConocer las causas y los estadíos de la ERC permite tomar medidas a tiempo para proteger los riñones y la calidad de vida.
Es la causa más común de enfermedad renal crónica. El exceso de glucosa en sangre daña los pequeños vasos sanguíneos de los riñones y deteriora su función con el tiempo.
La presión arterial alta puede dañar los pequeños vasos sanguíneos en los riñones. Se recomienda mantener la presión por debajo de 130/80 mm Hg en personas con factores de riesgo.
Uréteres de formas anormales, cálculos renales, tumores, agrandamiento de la próstata e infecciones urinarias recurrentes son factores de riesgo para presentar ERC.
Padecimientos renales causados por factores hereditarios. Algunas pueden ser silenciosas durante años o aparecer cuando un bebé todavía se desarrolla en el útero.
Algunos medicamentos de venta libre pueden ser tóxicos para los riñones si se toman con regularidad durante un largo período. Siempre consultar al médico antes de automedicarse.
Atacan a los pequeños vasos sanguíneos —los glomérulos— dentro del riñón. Incluyen patologías autoinmunes, infecciosas y escleróticas.
La enfermedad renal crónica se divide en cinco estadíos en función de la Filtración Glomerular (FG). Navegá la línea de tiempo para comprender el impacto clínico de cada fase.
Es la forma más de inicio de la ERC y generalmente pasa desapercibida porque la persona no presenta ningún tipo de síntoma clínico evidente. Aplicar el tratamiento adecuado en esta fase temprana puede prevenir o, como mínimo, enlentecer de forma drástica la progresión de la enfermedad.
Se produce una leve disminución de la Filtración Glomerular. Al igual que en la primera etapa, la gran mayoría de las personas con ERC en este estadío inicial apenas presenta síntomas, o únicamente síntomas muy inespecíficos como cansancio leve, lo cual dificulta su detección directa en el día a día.
Se observa un daño renal moderado en sus primeras instancias. Ocurre a menudo que, incluso habiendo ingresado en esta fase intermedia de la enfermedad, el paciente no advierta señales de alerta ni dolores. El seguimiento estrecho por parte del nefrólogo es clave en este punto de inflexión.
Pertenece al bloque avanzado de la Enfermedad Renal Crónica. Aquí el filtrado se ve más comprometido y el organismo empieza a manifestar de forma más abierta las consecuencias de la acumulación de toxinas no depuradas adecuadamente.
Esta etapa representa un daño severo de las estructuras renales. El cuerpo ya no puede compensar la falta de filtrado de manera autónoma, manifestando síntomas claros y recurrentes. El equipo interdisciplinario comienza a preparar activamente al paciente para las opciones terapéuticas de sustitución.
Los riñones han perdido casi la totalidad de su capacidad operativa para mantener los rangos de vida estables. Las toxinas y líquidos se acumulan peligrosamente en el torrente sanguíneo, requiriendo de forma mandatoria la intervención de un tratamiento de sustitución renal o un trasplante.
Hábitos simples que, sostenidos en el tiempo, hacen una diferencia profunda en la salud de tus riñones.
Consultanos sobre las opciones de tratamiento y tu situación particular. Nuestro equipo está a disposición.